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El embarazo es una etapa de profundos y maravillosos cambios para la mujer, pero también supone un reto excepcional para su cuerpo. Uno de los sistemas que más trabaja durante estos meses es el sistema circulatorio, lo que a menudo da lugar a una preocupación muy habitual en nuestras consultas: la relación entre las varices y embarazo.

Como especialista en salud vascular, comprendo perfectamente la inquietud que puede generarle notar la aparición de pequeñas arañas vasculares o venas dilatadas en sus piernas. Es una situación muy frecuente y, en la inmensa mayoría de los casos, manejable si se toman las medidas adecuadas a tiempo.

A lo largo de este artículo, le explicaré de forma clara y profesional por qué su cuerpo reacciona de esta manera, qué puede hacer para aliviar las molestias y en qué momento es prudente buscar la valoración de un experto en flebología.

¿Por qué aparecen las venas varicosas durante la gestación?

Para entender por qué las varices y el embarazo suelen ir de la mano, es fundamental conocer los cambios fisiológicos que experimenta su organismo. Su cuerpo se está adaptando para albergar y nutrir una nueva vida, y esto exige modificaciones sustanciales en su circulación sanguínea.

El papel de la progesterona y los cambios hormonales

Desde las primeras semanas de gestación, sus niveles de progesterona aumentan significativamente. Esta hormona es vital para mantener el embarazo, ya que relaja la musculatura del útero. Sin embargo, este efecto relajante también repercute en las paredes de sus vasos sanguíneos.

Al perder parte de su tono muscular, las venas se dilatan con mayor facilidad. Esto provoca que las válvulas venosas, encargadas de impulsar la sangre de vuelta hacia el corazón, no cierren con la misma eficacia, favoreciendo la acumulación de sangre en las extremidades inferiores.

El aumento del volumen sanguíneo y la presión uterina

Durante el embarazo, el volumen de sangre en su cuerpo puede aumentar hasta en un 50% para cubrir las necesidades del feto. Este incremento supone un esfuerzo adicional para sus venas, que deben transportar una cantidad de líquido mucho mayor a la habitual.

A medida que avanzan los trimestres, el crecimiento del útero ejerce una presión mecánica directa sobre la vena cava inferior, la gran vena situada en el lado derecho de su cuerpo. Esta compresión dificulta el retorno venoso desde las piernas hacia el corazón, aumentando la presión en las venas de sus extremidades y propiciando la aparición de varices.

Síntomas que puede experimentar en sus piernas

La dilatación venosa no siempre es visible desde el primer momento, pero es muy probable que usted comience a notar ciertas señales de advertencia. La sensación de pesadez en las piernas, especialmente al final del día o tras pasar mucho tiempo de pie, es uno de los primeros indicativos.

También es habitual experimentar hinchazón en los tobillos, calambres nocturnos, hormigueo o un ligero picor en la zona donde las venas comienzan a dilatarse. Si desea profundizar en cómo identificar estas señales a tiempo, le invito a revisar los síntomas comunes de las varices, donde detallamos cada una de estas manifestaciones.

Cómo prevenir y aliviar las varices en el embarazo

Aunque la predisposición genética y los factores hormonales no se pueden modificar, usted tiene a su alcance diversas estrategias conservadoras para mejorar su retorno venoso y minimizar el impacto de las varices durante estos meses.

Hábitos diarios y posturas recomendadas

El movimiento es el gran aliado de su circulación. Actividades de bajo impacto, como caminar a paso ligero, nadar o practicar yoga prenatal, activan la bomba muscular de sus gemelos, ayudando a impulsar la sangre hacia arriba. Evite permanecer sentada o de pie en la misma posición durante periodos prolongados.

Cuando descanse, es muy beneficioso elevar las piernas por encima del nivel del corazón. Además, dormir sobre su lado izquierdo ayuda a liberar la presión del útero sobre la vena cava inferior, facilitando notablemente el flujo sanguíneo nocturno.

El uso fundamental de las medias de compresión

Como médico especialista, una de las indicaciones más eficaces que puedo ofrecerle es el uso diario de medias de compresión elástica o medias de descanso. Estas prendas ejercen una presión graduada (mayor en el tobillo y menor hacia el muslo) que contrarresta la dilatación venosa y alivia la pesadez de forma casi inmediata.

Es importante que estas medias se coloquen por la mañana, antes de levantarse de la cama, cuando sus piernas aún no están hinchadas. Para conocer más pautas sobre el cuidado diario de su salud vascular, puede consultar nuestras recomendaciones para el cuidado de varices.

¿Desaparecerán las varices después del parto?

Esta es, sin duda, una de las preguntas que más me formulan las futuras mamás. La buena noticia es que, en una gran mayoría de los casos, las varices que aparecen exclusivamente a causa del embarazo tienden a mejorar significativamente en los meses posteriores al parto.

A medida que el útero recupera su tamaño normal y los niveles hormonales se estabilizan, la presión sobre el sistema circulatorio disminuye. No obstante, si usted ya presentaba problemas venosos previos o si existe una fuerte carga genética, es posible que algunas dilataciones permanezcan de forma residual.

Mi consejo es esperar entre tres y seis meses tras dar a luz (o tras finalizar la lactancia) para realizar una valoración médica completa. En ese momento, podremos determinar si es necesario plantear algún tratamiento estético o médico para aquellas venas que no hayan remitido de forma natural.

Cuándo consultar a un especialista vascular

Aunque las varices en el embarazo suelen ser una condición benigna, es fundamental que usted preste atención a cualquier cambio brusco. Si nota un endurecimiento repentino de una vena, enrojecimiento, calor en la zona o un dolor agudo e inusual en la pierna, debe consultar con un médico a la mayor brevedad, ya que podría tratarse de una complicación como la flebitis superficial.

En Clínica Dvarius, atendemos a pacientes de Lleida, Andorra y Barcelona, ofreciendo un diagnóstico preciso y acompañamiento durante toda su gestación. Si siente que las molestias limitan su calidad de vida o le generan ansiedad, no dude en buscar asesoramiento profesional. Puede conocer más sobre mi trayectoria y enfoque médico en el perfil del Dr. Jordi Cordobes Gual.

Recuerde que cuidar de su circulación es también una forma de cuidar de su bienestar general y del de su bebé. Mantenga hábitos saludables, escuche a su cuerpo y confíe siempre en el criterio de profesionales médicos cualificados para guiarla en esta etapa tan especial.

Preguntas Frecuentes

¿Es peligroso tener varices durante el embarazo?

En la inmensa mayoría de los casos, las varices gestacionales no representan un peligro grave para la salud de la madre ni del bebé. Son principalmente un problema estético y de confort (pesadez, dolor leve). Sin embargo, requieren control para evitar complicaciones poco frecuentes, como las tromboflebitis superficiales. Si nota dolor agudo, hinchazón asimétrica o enrojecimiento, debe consultar a su médico.

¿Puedo someterme a un tratamiento para eliminarlas mientras estoy embarazada?

No es recomendable. Durante el embarazo y el periodo de lactancia, los tratamientos intervencionistas (como la escleroterapia o el láser) están contraindicados. El enfoque durante la gestación debe ser siempre preventivo y conservador, basado en el uso de medias de compresión, ejercicio moderado y medidas posturales. Los tratamientos definitivos se evalúan meses después del parto.

¿El ejercicio físico realmente ayuda a mejorar mi circulación ahora?

Absolutamente. El ejercicio físico adaptado al embarazo (caminar, natación, bicicleta estática suave) activa la musculatura de las pantorrillas. Estos músculos actúan como una “segunda bomba” que exprime las venas y empuja la sangre de retorno hacia el corazón, aliviando la congestión venosa y reduciendo notablemente la sensación de piernas cansadas.

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